A veces, vivimos situaciones, en que las palabras parecen desaparecer de nuestro vocabulario.
Se anudan en el estómago, suben hasta la garganta y no sabemos, no tenemos idea de cómo sacarlas.
No sabemos qué decir, no tenemos una explicación aceptable para el sufrimiento, sentimos miedo de decir algo indebido y nos quedamos quietos.
Encontramos palabras con facilidad, en su mayoría ya gastadas y repetidas, para expresar nuestra alegría, nuestro deseo de felicidad, nuestra tristeza, nuestra pena, sin importar si alguien ya las dijo o no.
¡Queremos tanto encontrar las palabras exactas que amenizaran el sufrimiento, que proporcionaran consuelo inmediato, que anestesiaran o curaran de una vez, que dijeran lo que sentimos, que expresaran nuestra felicidad, nuestro estado de éxtasis...
Y entonces, en el instante exacto, las palabras mueren.
Cuando las palabras se rehúsen a salir de ti, habla con gestos.
Podrán comprenderte.
¡Dar de si mismo, vale más que todas las palabras del diccionario juntas!
Víctor Segovia